Experiencias
Más alláde la habitación
El mar no se queda en la playa. Velas que se abren al amanecer, vinos que prenden con la última luz y noches que terminan con jazz en la terraza.
La agenda
Cada día, algo que recordar
Seis planes a la semana, plazas contadas y anfitriones de la casa.
Cata de vinos al atardecer
Viernes a las 20:00 en la terraza alta. Seis vinos de pequeños productores del Mediterráneo, contados sin solemnidad mientras cae el sol. 8 plazas.
Una mañana en velero
Sábados por la mañana. Tres horas de costa, calas a las que no llega ningún camino y un baño en mar abierto. Patrón de la casa. 10 plazas.
Yoga al amanecer
Cada día a las 07:30 en la playa privada, antes del desayuno. Esterilla, mar y la primera luz. Todos los niveles. 14 plazas.
Cocina con el equipo de Lucía
Jueves a las 11:00. La lonja decide el menú; tú lo cocinas con el equipo del restaurante y te lo comes en la mesa larga. 6 plazas.
Paseo por el casco antiguo
Miércoles por la tarde. Dos horas por el pueblo viejo con quién lo conoce de toda la vida: hornos, talleres y la historia que no sale en las guías. 12 plazas.
Jazz en la terraza
Sábados a las 22:00. Trío en directo, luz baja y el mar de fondo. La única noche en que la casa se acuesta tarde. 30 plazas.
La agenda
Una semana en Maresía
Un día aquí
Tu día perfecto
Nadie te lo impone. Pero por si quieres una pista.
- 08:00
Yoga en la playa
La primera luz, la esterilla y el mar todavía dormido.
- 09:30
Desayuno sin hora de cierre
Pan recién hecho, fruta del huerto y café de puchero en el jardín.
- 12:00
Playa privada o velero
Ciento veinte metros de arena para doce habitaciones, o tres horas de costa a vela.
- 17:00
Circuito termal
Setenta y cinco minutos de agua de mar caliente para cerrar la tarde.
- 20:00
Cata al atardecer
Seis vinos en la terraza alta mientras el sol hace su parte.
- 21:30
La mesa de Lucía
Ocho pases con el mar de fondo. El día se cierra solo.
- 23:00
Jazz o silencio
Los sábados, trío en la terraza. El resto de noches, el mar.
Lo que recuerdan al volver
El velero del sábado nos llevó a una cala sin nombre. Bañarse ahí, sin nadie, no se olvida.
Cocinar con el equipo del restaurante y comerte tu propio arroz en la mesa larga: el mejor plan del viaje.
El yoga al amanecer me cambió el viaje. Iba un día y acabé yendo los cinco.
La cata del viernes no es una cata: es una sobremesa con vistas que dura hasta que se va el sol.
La agenda se llena sola
Reserva tu suite y llena la agenda.
Las experiencias se reservan desde recepción una vez confirmada la estancia.